Home / Sin categorizar / Clases 16: Visita a Cuenca

 

Durante el mes de octubre y comienzos de noviembre, todas las clases 16 han salido de excursión a Cuenca. Esta excursión se planteó por el deseo y la necesidad de completar las visitas a ciudades características y cercanas a Madrid, teniendo en cuenta, además, que es un lugar especialmente vinculado al Colegio a través de la señorita Ángeles Gasset. Nada más iniciar el curso se prepara el viaje con el objetivo de unir a los grupos de la clase 16 que se acaban de formar de acuerdo con las opciones elegidas.


Los alumnos cuentan con un trabajo previo que se les entrega antes de salir de viaje y que luego encuadernan en clase, y donde encajan perfectamente las láminas con los dibujos que bocetan allí y completan en casa o en clase de Plástica. El texto está dividido en tres partes: visita a la ciudad, las torcas y la Ciudad Encantada. Estas páginas quedan ordenadas, numeradas y preparadas para que nos acompañen durante todo el viaje.

Salimos del Colegio con los nervios habituales de cualquier día de excursión. En el trayecto vamos observando el paisaje, haciendo el itinerario y leyendo dos textos: uno del geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, que nos sensibiliza con la actitud que todo viajero debe tener ante la naturaleza y su observación inteligente y otro del barón de Davillier, viajero e hispanista del romanticismo francés quien, junto con el grabador Doré, nos legó una extraordinaria descripción de la España decimonónica que sirve para entender, reflexionar e imaginar cómo sería esa España de diligencias y bandoleros en la que se tardaba más de una jornada en avistar la hermosa ciudad de Cuenca.

Al llegar iniciamos la visita en la parte más alta y más antigua de la ciudad. Desde el barrio del castillo vemos la primera imagen completa del casco antiguo y aprovechamos para explicar cómo ha ido creciendo desde la primera fortaleza musulmana hasta inundar las llanas y antaño fértiles vegas con las construcciones recientes. Leemos los textos, haciendo una aproximación histórica a Cuenca y que es justificación suficiente para hacer un breve repaso de todas las etapas históricas de España.

Nos espera un largo día en el que, en nuestro recorrido, iremos parando para leer sobre la historia y el arte de determinados monumentos, así como para recrearnos recordando obras, ya trabajadas en clase de Literatura, de autores especialmente relacionados con la ciudad o que han escrito sobre ella. Entre otros leemos a Fray Luis de León, Lorca, Muelas, Góngora…

Los alumnos van tomando notas, fotografiando y haciendo bocetos de la fachada de la catedral, los elementos arquitectónicos del interior y del exterior de la misma. Visitamos el Ayuntamiento, las casas colgadas, el puente de San Pablo que produce vértigo, la impresionante vista de la hoz del Huécar donde, además, comprobamos lo mucho que ya hemos andado al ver, tan pequeño y remoto, el castillo del que partimos. Nos sorprendemos con el barroco de la portada del convento de San Pablo, los rascacielos donde los burros se asomaban a un quinto piso, las casas de colores, la torre Mangana y la hoz del Júcar desde el barrio del Carmen, camino extramuros al paseo del verde, verdísimo Júcar, que comprueban que no es imaginación del poeta Gerardo Diego.

Durante un rato disfrutamos del paisaje otoñal, del río que dibujan en su orilla, acercándonos a ese conocimiento ético, estético y científico con el que deben aprender a aproximarse a la naturaleza. Terminamos subiendo la empinada bajada de las Angustias para llegar a San Miguel y de nuevo la plaza de la catedral, donde disfrutamos de un merecido tiempo libre.

La llegada al alojamiento es el momento más excitante ya que es la primera vez que, como alumnos del colegio, duermen en un hotel. Se trata de un lugar alejado, en el campo, apartado de todo. Se reparten habitaciones y, tras la cena, hay un rato de charla, juegos y recapitulación de todo lo visto durante la jornada.

El segundo día lo pasaremos en el campo y hay que prepararse con buenas botas y abrigo. Salimos con un monitor biólogo hacia las torcas. Vemos las torcas secas y las de agua, paseando y escuchando atentamente todas las explicaciones sobre el relieve kárstico, la flora y la fauna del lugar, explicaciones que completan in situ las ya realizadas en clase de Biología y Geología.

El momento más emocionante de la mañana es la bajada a una torca con sus consiguientes resbalones, caídas y risas. Por la tarde visitamos la Ciudad Encantada donde el relieve, el clima, la erosión y el tiempo han creado formas caprichosas, divertidas para dejar volar la imaginación.

Nos perdemos y disfrutamos de un largo paseo en el que comprobamos cómo van naciendo nuevas amistades, descubriendo a compañeros nuevos o antiguos en los que jamás habíams reparado. Los objetivos se van cumpliendo.

El último día volvemos a la ciudad de Cuenca, los alumnos se dispersan para retomar el lugar que más les ha gustado, dibujándolo como portada de su trabajo. Abundan las casas colgadas, el puente de San Pablo, la catedral y la calle de Alfonso VIII.

A las once entramos en el Museo Nacional de Arte Abstracto, dentro de las casas colgadas. Allí nos espera el equipo educativo del museo, dirigido por Celina, quienes magistralmente y con rotundo éxito explican la historia de tan singular museo y el dificilísimo arte abstracto. Vemos obras de Chillida, Torner, Saura, Mompó, Zóbel, Rivera o Sempere, autores con los que empiezan a familiarizarse y que les sirven para entender lo que es la abstracción en el arte, aprenden a disfrutar de un arte ya antiguo aunque todavía incomprendido y se liberan de ataduras y prejuicios. Entran diciendo “esto lo hace un niño de la cuatro” y salen valorando la intelectualidad en el arte.

La visita se completa con un taller en el que se enfrentan con un tema, unos materiales y unas circunstancias. Cada año y con cada grupo el taller es diferente, lo que sirve para que a la vuelta compartan conocimientos y experiencias con compañeros de otras clases.

Después de comer y despedirnos del lugar que nos ha acogido durante tres largos e intensos días, volvemos a Madrid, a la rutina del Colegio, pero mucho más ricos en experiencias y amistades. Ahora hay que rematar el trabajo completando las explicaciones, trabajando sobre las fotografías, redactando las vivencias y dando color a todos los bocetos realizados. En el autobús, hay quien cae rendido; otros se mantienen en pie.

 
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